Federico Rubio - 26-01-2006 21:20:51 | Categoria: - Archivo 01/2006
Como ningún otro jugador en México, Cuauhtémoc Blanco levanta pasiones. La gran estrella del América es seguida por las cámaras y los aficionados por igual. Por ello, el partido México-Noruega disputado en la noche del miércoles fue el centro de atención del país. Lo que, en principio, sería sólo un partido más de preparación, se convirtió en un acontecimiento nacional: era el día marcado para el regreso del 10 al Tricolor tras de siete meses de ausencia.Luego de la solicitud de descanso que hizo el jugador antes de la Copa FIFA Confederaciones Alemania 2005, el técnico Ricardo La Volpe no había vuelto a convocar al delantero. A pesar de que el estratega argentino había señalado siempre que la decisión se debía a la necesidad de probar a otros jugadores en su posición, la prensa especulaba sobre un posible enfrentamiento entre ambos personajes. Y las declaraciones de ambos en las últimas semanas no hacían más que avivar los rumores.
Por ello, para el país entero fue una agradable sorpresa cuando La Volpe dio a conocer que Blanco regresaría al equipo nacional en el juego contra Noruega. Y no sólo eso, la prensa consignó con alegría la plática que tuvieron ambos antes del partido, disputado en el Monster Park de San Francisco, California.
Entre el lodo y la presión
Así, México estaba expectante por el regreso del ídolo. Y, desde el principio del encuentro, el número 10 demostró sus ganas de volver a vestirse de verde. Situado detrás de la pareja de atacantes, formada por Francisco Fonseca y Rafael Márquez Lugo, Blanco trató de ser un arma peligrosa en cada ataque del equipo mexicano.
Sin embargo, la tarea no era fácil. El aguacero que cayó un poco antes de comenzar el encuentro llenó de fango la cancha e impidió que el medio creativo pudiera sentirse cómodo y tirar sus mortíferos pases filtrados. Si a eso se le sumaba la férrea marca con la que los noruegos buscaban neutralizarlo, entonces se podrá entender la difícil tarea con la que se encontró Cuauhtémoc para su regreso.
Y quizá por ello, durante los primeros minutos, México sufrió por la falta de ritmo de su estrella. Noruega aprovechó el desconcierto y, en su única jugada de peligro, a los 9 minutos de la primera mitad, se fue al frente, cuando un rápido contragolpe fue aprovechado por el preciso Ole Martin Arst.
Con el transcurrir de los minutos, Blanco se fue asentando y, con él, el resto de la selección mexicana. Los dirigidos por Ricardo La Volpe comenzaron a tocar la puerta y, a partir del minuto 25, pusieron asedio al arco de Espen Johnsen. De hecho, fue justo el 10 quien estuvo a punto de empatar el partido, pero su cabezazo fue salvado en la línea por el defensa Brede Hangeland.
Cerca del final de la primera mitad, el asedio dio sus frutos. Un pase largo de Sinha hacia Francisco Fonseca parecía controlado por la defensa noruega, pero el Kikín no dejó de pelear el balón y, con un angustioso punterazo, empujó suavemente el balón a la red.
Desesperación y triunfo
Para la segunda mitad, México mantuvo el dominio del encuentro y Noruega seguía replegado, buscando un contragolpe mortal. Cuauhtémoc Blanco seguía siendo protagonista, pese a que los noruegos le dejaban pocos espacios. En un par de ocasiones habilitó a sus compañeros con inteligentes talonazos y, cuando tenía la pelota, la tocaba con mucho mayor criterio que en la primera mitad.
A pesar de ello, romper el candado noruego parecía casi imposible. Ricardo La Volpe lo intentaba de todas las formas. Puso en la cancha a la joven sensación de 19 años, Andrés Guardado, con la idea de desbalancear a los rocosos nórdicos por la banda izquierda y también le dio ingreso a los mediocampistas Luis Pérez y Juan Pablo Rodríguez, para ganar en manejo de balón al organizar los ataques.
Y fueron, precisamente, esas modificaciones las que le dieron por fin la victoria al equipo que más la había buscado. Tras una buena jugada de Guardado, Rodríguez levantó la cabeza y puso un excelente pase a la llegada de Pérez. Luisito fue quien enfrentó a Johnsen y lo venció con total sangre fría, a los 87 minutos.
Así terminó el encuentro y también la noche del regreso de Blanco a la selección. Al final de los 90 minutos, la prensa coincidió en que, a pesar de que las condiciones no eran las ideales, Cuauhtémoc se ganó el derecho a la repetición. Sin duda, con una cancha seca y ante un rival menos precavido, el creativo del América será capaz de añadir genio y arte al esfuerzo que derrochó el miércoles por la noche en San Francisco.
Fuente: FIFAworldcup.com

Arquitectura y Diseño
Anotación por Federico Rubio a las 21:20:51
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