Federico Rubio - 08-02-2006 12:12:37 | Categoria: - Archivo 02/2006
Hace cuatro años era Luiz Felipe Scolari quien tenía la duda de a qué jugador descartar en la vanguardia de la Seleçao. Este año, mientras los talentos atacantes de Brasil saltan a los titulares deportivos de todo el mundo, el seleccionador Carlos Alberto Parreira parece encontrarse en la misma tesitura.Pero a diferencia de Scolari, quien tuvo que soportar fuertes críticas por dejar a Romario fuera de la escuadra de 2002, el aprieto de Parreira puede ser hasta agradable. Como es natural en una nación que ha ganado cinco veces la Copa Mundial de la FIFA, los brasileños producen futbolistas de primera categoría en todas las posiciones. Pero en lo que concierne a la delantera, siguen siendo los amos absolutos.
"Otros entrenadores tienen problemas para decidir a quién poner", comenta el técnico, "pero nuestro problema es a quién dejar fuera".
Hace doce años, en el torneo de EEUU 1994, Parreira dirigió la selección brasileña, abanderada por Romario, que consiguió el cuarto título mundial, 24 años después de su tercer trofeo, lo que no impidió que la exigente prensa brasileña se quejara de la falta de “jogo bonito”.
Equilibrio y orden
En éste, su tercer mandato como entrenador de la selección nacional, el técnico de 62 años sigue apostando por el método científico. Desde que tomara las riendas de manos de Scolari en 2002, Parreira ha presentado una imagen convincente defendiendo los méritos de la disciplina posicional y el equilibrio en el equipo, por encima de la personalidad y el talento de sus individualidades.
“Quiero oír palabras como rendimiento, productividad, sudor, transpiración y talento”, añadió. “Cualquier equipo tiene que tener gente que defienda, gente que organice y gente que ataque, todo en su justa medida. El arte del entrenador consiste en conseguir el equilibrio acertado”.
Con una filosofía como ésa, es improbable que en la alineación inicial quepa el “quinteto mágico” compuesto por Ronaldo, Ronaldinho, Adriano, Kaká y Robinho. Al menos uno de los cinco magníficos tendrá que ver empezar el partido desde el banquillo. Pero dada la actual coyuntura, ¿quién será?
Ronaldinho, Jugador Mundial de la FIFA en los dos últimos años, tal vez sea el único fijo en el partido inaugural de Brasil contra Croacia que se entablará el 13 de junio. El astro de 25 años se ha recuperado totalmente de una molesta lesión de tobillo y ahora está desplegando una forma sensacional con el Barça. Este espectáculo que no cesa ha añadido unos cuantos goles a su glorioso juego y encima crece en las ocasiones más trascendentales. Siempre está con ganas de hacerlo bien y la única preocupación de Parreira es que el Balón de Oro juegue demasiados partidos importantes antes de la cita mundialista.
Por su parte, y aunque parezca increíble, Ronaldo va a cumplir 30 años. Las lesiones que han entorpecido su carrera siguen pasándole factura y esta temporada sólo ha lucido fugazmente los colores del Real Madrid. En plena forma, sin embargo, es sin duda la opción número uno para liderar el ataque de la Seleçao. Sus carreras con los defensas rivales pueden ser ahora menos eléctricas que antes, pero igual de explosivas. Y lo que ha perdido en velocidad, Ronaldo lo ha ganado en potencia.
Hay quienes cuestionan su actitud, pero para un brasileño no hay nada como vestir la camiseta canariña en una Copa Mundial y, después de autoexcluirse de la selección de Parreira que acudió el año pasado a la Copa FIFA Confederaciones, Ronaldo parece sinceramente arrepentido.
"No mereció la pena, por el castigo y por el disgusto que generó”, diría más tarde. “Estoy seguro de que cualquiera quiere permanecer en el equipo para siempre”.
Desde su debut con 16 años a las órdenes de Parreira en 1994, hasta su controvertida aparición en el torneo de Francia 1998 y su alegre resurgimiento en el de Corea/Japón 2002, la relación de Ronaldo con la Copa Mundial es todo un drama. En Alemania asistiremos al siguiente capítulo.
Un caballo de batalla
La mayoría de los seleccionadores internacionales sueñan con tener un jugador como Adriano al frente de su ataque, pero si Parreira opta por alinear de inicio a un delantero neto, el figura del Inter tendrá que ver los primeros compases desde la banda. Alto y potente, el jugador de 23 años ha hecho todo lo que ha estado en su mano y más para ganarse la camiseta con el número 9. Ante la ausencia de sus colegas, fue el máximo goleador de la última Copa América, celebrada en Perú, en una época en la que su zurda letal estaba desmembrando las defensas de toda Italia. Nunca ha decepcionado a Parreira y en la Copa FIFA Confederaciones 2005 volvió a proclamarse máximo realizador.
Tras su formidable campaña con el Inter el año pasado, Adriano sufrió un bache de forma al principio de la actual temporada, pero recientemente ha vuelto a sus goles para enviar a Parreira otro oportuno recordatorio. "Últimamente he estado trabajando duro. He pasado momentos malos por no encontrarme bien psicológicamente, pero ahora ya estoy de vuelta”, ha explicado.
Aunque más que un delantero es un mediocentro ofensivo, Kaká también es visto por el equipo técnico de Brasil como un jugador escasamente defensivo. Tras consagrarse en el São Paulo en Brasil, ha conquistado Europa desde que en 2003 fichara por el Milan, combinando sus pases rompedores, su facilidad en el uno contra uno y su visión de gol. Terminar en el equipo perdedor de la final de la Liga de Campeones de la UEFA debió de ser muy duro para un jugador que descuartizó la defensa del Liverpool durante la primera mitad. El futbolista de 23 años intentará volver a repetir su hazaña este año para permanecer bien arriba en el candelero.
Ganándose sus galones blancos
El estrépito de su multimillonario traspaso desde el Santos al Real Madrid el verano pasado le hizo un flaco favor a Robinho. Le llegaron a comparar con el gran Pelé y la pesada carga de las expectativas se hizo sentir sobre los menudos hombros del joven artillero en sus primeros meses en el Bernabéu. Empezó jugando principalmente por las bandas, en donde su repertorio de bicicletas sólo tuvo un éxito parcial contra los defensas españoles. Pero el nuevo año ha traído una mayor resolución. Con Ronaldo ausente en la Copa FIFA Confederaciones, Robinho desempeñó un papel destacado y, en Madrid, con el Fenómeno abatido por las lesiones, el chaval se ha hecho un hueco con su espléndida forma y su puntería.
“Confío en mi fútbol y en lo que puedo hacer", respondió con aplomo ante las primeras críticas. Desde luego, Parreira no querrá que este joven estrella alcance aún su cénit, pero, de hecho, nadie mejor que él sabe lo lejos que este muchacho puede llegar.
Esperando en las bandas se encuentran un puñado de grandes nombres ansiosos por conseguir su billete a Alemania. Julio Baptista, actualmente también en el Real Madrid, Luis Fabiano, su sustituto en el Sevilla, y Ewerthon, en el Zaragoza, tuvieron sosos comienzos en la liga española, pero en los últimos meses se han mostrado impresionantes. Dado que el bético Ricardo Oliveira puede haber quedado fuera de concurso por su lesión, la mirada del seleccionador brasileño podría dirigirse también a Francia, donde Fred ha empezado con buen pie en el Lyón y, hacia Italia, donde el veterano Amoroso acaba de fichar por el Milan. Mientras tanto, Nilmar sigue llamando a la puerta más cerca de casa, en el Corinthians.
Seguro que Parreira no tendrá que tomar aspirinas para quitarse este deleitable dolor de cabeza, aunque a Romario le dé ahora por hacer tripletas a sus 40 años.
Fuente: FIFAworldcup.com

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Anotación por Federico Rubio a las 12:12:37
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