Federico Rubio - 08-06-2006 14:52:14 | Categoria: Arbitraje
El próximo 9 de junio, a las 18:00, todos los ojos del mundo estarán posados sobre una misma persona: Horacio Elizondo. El argentino respirará profundo, mirará a sus colaboradores y se preparará para uno de los desafíos más impactantes de su laureada carrera: dar inicio, nada más y nada menos, que al partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006.A horas del partido en Munich, Elizondo dialogó acerca de este nuevo reto profesional, sus expectativas, los preparativos y su gran deseo: “arbitrar un partido sin complicaciones”.
Señor Elizondo, ¿cómo supo de la designación para el partido inaugural?
Me enteré en una reunión. Nos citaron a todos, para conocer las designaciones de los primeros dieciséis partidos, y mencionaron mi nombre, el de Darío (García) y Rodolfo (Otero). Nuestras caras de asombro lo decían todo, fue una gran sorpresa. Luego hubo aplausos, felicitaciones y abrazos.
Desde entonces, lo han entrevistado en varios medios. ¿Qué es lo que más veces le preguntaron?
Cómo me siento con la designación.
Pues bien, ¿y cómo se siente con la designación?
¡Bárbaro! (risas). Con mucha felicidad, pero ya con menos euforia. Digamos que tengo los pies sobre la tierra. No es conveniente que un árbitro esté volando, es importante encontrar un equilibrio, para ingresar sereno al campo de juego.
Ante un partido semejante, los jugadores suelen soñar con un gol o con atajar un penal. ¿Con qué sueña un árbitro?
El árbitro también tiene ese diálogo interno. Uno proyecta el partido, pero en diferentes situaciones: se piensa en un partido con o sin dificultades, algún penal o alguna tarjeta. La diferencia con el jugador es que uno no desea que sucedan cosas, sino que visualiza un encuentro sin inconvenientes. Es importante estar concentrado, sin preconceptos, con la mente libre y la autoestima alta.
¿Ha aprendido alguna palabra en alemán?
No. Lo único que sé es Guten Morgen (“Buenos Días”), ¡y porque lo decimos todas las mañanas! (risas) Hablando en serio, no creo que vaya a haber inconvenientes. Imagino que la mayoría de los jugadores alemanes debe hablar inglés.
Hablando del idioma, esta es la primera Copa Mundial de la FIFA en que se exige y evalúa el inglés entre los árbitros. ¿Cómo fue esa experiencia y cuánto influye en su relación con sus colegas?
Sabíamos hace varios años que se iba a implementar, aunque se concretó finalmente en 2005. Nos tomaron un examen oral y luego otro escrito, pero con orientación futbolística. La idea es saber explicar situaciones del juego en inglés o trabajar en un informe sin cometer errores.
Y eso debe ayudar también a la relación entre todos los árbitros...
¡Claro! Es un golazo desde ese punto de vista también. Imagino que antes, el árbitro que no hablaba inglés debería estar mudo todo el torneo. Ahora uno puede interactuar, sentarse en una mesa y compartir una conversación con colegas de otros países. Eso sí, ¡es importante que tengan paciencia y no pidan frases muy abultadas!
Volvamos al partido de Múnich ¿Piensa quedarse con algún recuerdo?
Todavía no lo pensé. Pero veremos si surge algo en el momento. Tal vez, una planilla o algo así.
Si Argentina llega a la final, usted tendrá menos posibilidades de estar en las instancias decisivas del torneo. ¿Cómo juega eso en su cabeza?
No juega en absoluto. Si pensara en eso, saldría a la cancha con la mente enfocada en otra cosa. Antes de viajar, con mis compañeros, nos dijimos que fuese el partido que fuese, íbamos a arbitrarlo como si se tratara del más importante. La idea es que no tengamos nada para reprocharnos cuando volvamos a casa.
Para cerrar una semana llena de entrevistas, ¿hay alguna pregunta que no le hayan hecho y que le hubiese gustado contestar?
(Duda) Me hubiese gustado que me pregunten a quién quiero agradecer en este momento.
Puede darse el gusto entonces. ¿A quién le gustaría agradecer?
A Claudio Busca, quien lamentablemente ya no está con nosotros. Era árbitro y subdirector de mi escuela, él me enseñó todo. Luego a Angel Coerezza, quien me ayudó mucho en la parte humana. A Juan Carlos Lousteau, quien me dotó de conocimientos técnicos, y a las autoridades del colegio de árbitros. Pero, por sobre todas las cosas, quiero mencionar a mi familia y a mi mujer, quien me tendió la mano en los momentos más difíciles.
Fuente: FIFAworldcup.com

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Anotación por Federico Rubio a las 14:52:14
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