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Copa del Mundo Alemania 2006

Todo sobre el segundo mundial germano de fútbol, el máximo acontecimiento deportivo del año...
Cuando parecía que terminaba sin goles, apareció Ljungberg, a dos minutos del final, y rompió el cero con un cabezazo. Los paraguayos, que habían caído también en la primera fecha, fueron eliminados. De esta forma, Inglaterra -ya clasificado- lidera el Grupo A y los suecos, muy cerca de los octavos, lucharán con Trinidad y Tobago por la segunda posición.

Suecia y Paraguay no tenían otra alternativa. Debían sumar de a tres, si todavía tenían intenciones de clasificar a octavos de final. Es que Inglaterra ya había ganado su partido ante el duro seleccionado de Trinidad y Tobago y, con puntaje ideal, también se aseguraba un lugar entre los dieciséis mejores de Alemania 2006. Entonces, la lucha por la segunda ubicación del Grupo A se ponía más caliente que nunca, en Berlín.

Sorprendió en el inicio la actitud defensiva de los paraguayos, que habían caído en el debut ante Inglaterra y estaban más obligados que nunca a ir a buscarlo bien arriba. Sin embargo, fue el conjunto sueco -también necesitado- el que tomó la iniciativa y salió a presionar contra el arco de Bobadilla, reemplazante del lesionado Villar.

El método de los europeos, al menos en el arranque, era el remate de media distancia. Primero probó Kaellstroem y después Wilhelmsson, con dos disparos que se fueron muy cerca. Los volantes suecos complicaban y a Paraguay le costaba una enormidad salir de su campo. Cuando lo hacía, encima, se encontraba con un rival muy bien parado en el fondo.

Hacia el promedio del primer tiempo, el equipo de Aníbal Ruiz adelantó levemente sus líneas y salió del asedio que le había propinado Suecia en el comienzo. De todas formas, las aspiraciones ofensivas de los sudamericanos seguían basadas, casi completamente, en lo que podían hacer Nelson Haedo Valdez y Roque Santa Cruz, sus dos puntas, que no recibían ayuda por parte del medio. Paredes y Acuña no aparecían y el medio era una zona dominada por los suecos.

En el final tuvieron una chance cada uno. Jorge Núñez se proyectó por la banda izquierda y remató cruzado: pasó cerca. Y la última estuvo en los pies de Ibrahimovic, quien quedó mano a mano con Bobadilla luego de un saque de arco. Definió, pero su remate -muy suave- terminó en las manos del arquero. El empate sin goles obligaba a imaginar un entretiempo reflexivo en ambos vestuarios.

La segunda parte empezó con otro ritmo. Fundamentalmente, porque Paraguay salió a jugar con otra dinámica. Y otra postura, claro. Tanto, que a los veinticinco segundos, Valdez tuvo una clara para romper el cero: recibió por izquierda, enganchó hacia adentro y metió un buen derechazo, que pegó en la parte exterior de la red. La respuesta llegó enseguida a través de Larsson, pero Bobadilla evitó la conquista sueca.

El partido estaba para cualquiera y, con el correr de los minutos, arriesgaban cada vez un poco más. A los trece, Suecia tuvo una inmejorable ocasión. Allbaeck picó al vacío, tras una pelota en profundidad, y la tocó por arriba ante la salida de Bobadilla. Parecía el primero, pero surgió Caniza y la sacó, muy cerca de la línea. Paraguay seguía con vida en Alemania, aunque sufría demasiado.

El tiempo pasaba en Berlín y el empate no le servía a ninguno de los dos. El trámite era más parejo que nunca y, de cara al final, ambos equipos comenzaban a cuidarse un poco. Las situaciones se producían en cuentagotas y la tensión crecía. Paraguay, sin ideas, probaba con remates desde afuera del área. En Suecia, mientras tanto, el jugador más peligroso era Allbaeck, quien volvió a disponer de una buena oportunidad, a once del final: practicó una media vuelta en el área chica, luego de un cabezazo de Larsson, y se encontró con Bobadilla.

Pero, esta vez, el fútbol iba a entregarle el premio al más ofensivo. Al que había buscado con más ambición, a lo largo del partido. Ese era el seleccionado sueco, sin dudas, que a dos minutos del pitazo final alcanzó la ventaja que tanto buscaba. Después de varios intentos, llegó un centro pasado desde la izquierda y por el otro lado apareció Ljungberg. El talentoso volante creativo del Arsenal inglés cabeceó cruzado, parietal izquierdo, y dejó sin chances a Bobadilla, para provocar el delirio de los más de veinte mil suecos presentes en el estadio.

Es que Suecia seguía con vida, ponía un pie en octavos de final y, encima de todo, dejaba afuera del Mundial a Paraguay. Como en Corea-Japón 2002 ante Argentina, se convertía nuevamente en verdugo de un sudamericano en Alemania. El festejo en Berlín era todo de los nórdicos. El llanto, la tristeza y la impotencia: guaraní.

Fuente: Diario Deportivo Olé



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Anotación por Federico Rubio a las 18:44:26 | Comentarios (0)
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